Los evangelios apócrifos

Pbro. Ernesto María Caro

Pregunta:

Mi pregunta está en relación con lo que desde hace un tiempo vengo escuchando referente a unos evangelios escritos en arameo y descubiertos recientemente, los cuales dicen fueron escritos por el mismo Jesús de Nazaret, el cual propone varias cosas que, según las personas que hacen este comentario, no le conviene a la iglesia católica darlos a conocer porque se perdería la línea doctrinal que la iglesia viene impartiendo desde los inicios de la era cristiana. Padre, ¿es cierto esto? ¿Serían las autoridades eclesiales capaces de ocultarnos algo de esta magnitud? y si no es verdad, ¿cuál es su comentario al respecto?

Respuesta:

Mi querido hermano: Por supuesto que todo esto es falso. Me parece que este comentario ha surgido a propósito de la película “Estigmata” en la cual se narra precisamente esta historia. El documento mencionado en la película es el evangelio del pseudo-Tomás, el cual está en griego, como la mayoría de los evangelios y documentos apócrifos ya que éstos fueron escritos entre los siglos II y VI cuando el cristianismo se había extendido por todo el imperio (algunos están escritos en latín y otros en copto). Esta colección de documentos están recopilados en la edición “Los Evangelios apócrifos” (Santos Otero, A., Editorial BAC, Madrid 1993). Es muy posible que la historia que desarrolla el tema de Hollywood sea una combinación de este documento con un documento que al parecer existió en el siglo I y que es mencionado por algunos historiadores como Flavio Josefo, y algunos Santos Padres como San Jerónimo y San Eusebio llamado también “evangelio de los Hebreos” o “evangelio hebreo de San Mateo”, el cual podría haber sido usado para la creación del evangelio canónico de San Mateo. Este documento, si realmente existió, al parecer estaría efectivamente escrito en hebreo y habría estado dirigido a la comunidad judía a la que escribió el apóstol.

Es muy posible que el autor de “Estigmata” haya unido estos dos elementos para crear una película que nada tiene que ver con la realidad. Sobre este tema existe otra novela muy interesante de Irving Wallace: “La Palabra” en la cual trata un tema parecido y que ponen igualmente en evidencia a la iglesia.

Todos estos escritos son producto de la mente novelara de los autores y, por lo tanto, no pueden considerarse como libros de consulta o elementos probatorios de nada.

La iglesia reconoce que la revelación pública se cerró con el último libro canónico de la Escritura que es el Apocalipsis. De manera que lo que Dios quería revelarnos para nuestra salvación está contenido en los libros canónicos de la Sagrada Escritura, al margen de ellos, los demás escritos que fueron apareciendo, fueron considerados como apócrifos. Quisiera aprovechar la oportunidad para advertirte contra otra fuente de contaminación para la fe y que está siendo promovida por el canal “Discovery Channel”. En este canal, con cierta frecuencia, proyectan historias bíblicas o referencias a Jesús y a los evangelios en los que comenten errores importantes de interpretación de datos y acontecimientos, y hacen aparecer como científicos elementos doctrinales que son presentados con grandes errores dogmáticos y sobre todo bíblicos. Por ello es importante verlos con ojos críticos y no pensar que porque los transmite un canal que tiene una buena reputación para sus artículos científicos, puedan tener la misma validez lo que se refiere a la fe, de la cual sólo la iglesia tiene capacidad de juzgar. Una persona que haya estudiado a conciencia la Sagrada Escritura, encontrará rápidamente los argumentos falaces del razonamiento de quienes han hecho las investigaciones, dejando al descubierto su error.

Recientemente se proyectó en este canal un programa que pretendía presentar la psicología de Cristo proyectada en sus acciones y pensamientos. Recordemos que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre por tanto, resulta ridículo y pretensioso definirle un perfil psicológico.

Todo esto forma parte de una campaña muy fuerte de descrédito a la iglesia católica que busca que los fieles se confundan y abandonen las fuentes cristalinas de la fe y la doctrina.

Recordemos que Dios es el autor de la Sagrada Escritura.

«Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo». «La santa madre iglesia, fiel a la fe de los apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor, y como tales han sido confiados a la iglesia» (CIC. 105)

«El depósito sagrado» de la fe (depositum fidei), contenido en la Sagrada Tradición y en la Sagrada Escritura fue confiado por los apóstoles al conjunto de la Iglesia. «Fiel a dicho depósito, todo el pueblo santo, unido a sus pastores, persevera constantemente en la doctrina de los Apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones, de modo que se cree una particular concordia entre pastores y fieles en conservar, practicar y profesar la fe recibida». (CIC 84).