Noche Buena 2009

Pbro. Ernesto María Caro

Reflexión para la Noche Buena en familia 2009
Material: Una Biblia, un niño Jesús, una vela, hojas para todos.
Esta reflexión la podemos hacer pensando que estamos nosotros hoy con Jesús recién nacido; tú eres uno de esos pastores que lo visitan. Dios tiene en Jesús un mensaje que quiere comunicarte este día... escucha con atención y abre tu corazón.

Los lectores pueden ser uno o varios, dependiendo de cómo lo quieran preparar y de la participación que cada uno quiera hacer. También, si se considera conveniente, la lectura de las citas puede ser hecha siempre por el mismo lector, sobre todo si se tiene solo una Biblia. Quien interpreta a Jesús será siempre el mismo.

Es importante que antes de la reflexión se preparen las citas con indicadores para que se haga más fluido este momento.

Para iniciar se pone al niño Jesús al centro de todos los que han de participar. Póngase también con una vela encendida como signo de la luz de Dios que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

La reflexión se inicia leyendo el Salmo 8. Uno de los participantes lo lee.

Lector: Jesús, hijo de Dios, después de leer este Salmo, no puedo dejar de preguntarme: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿Qué soy yo en medio de este mundo... de este universo para que pienses en mí?

Cuando pienso que nuestro sistema solar dentro de nuestra galaxia es uno de los más pequeños, y que nuestra galaxia dentro del universo es una de las más pequeñas. Así que entre todos los millones de estrellas, nuestra tierra no llega a ser ni siquiera un granito de arena y en ese granito de arena estoy yo... creado a tu imagen... creado para vivir eternamente contigo... y me pregunto de nuevo… ¿Señor, qué soy yo para que te acuerdes de mí?
Ahora el Lector, dirigiéndose al Niño Jesús, continúa
Lector : Pequeño Jesús, ¿por qué, pues, si soy menos que una arenilla del mar, tú el Hijo Único de Dios, hace cerca de 2000 años decidiste hacerte como yo: un insignificante ser humano... tener hambre, sed, pasar malas noches y finalmente ofrecerte en sacrificio para que pudiéramos tener vida eterna y compartir contigo tu cielo por toda la eternidad?
Lector: Cuando te contemplamos en nuestros nacimientos, ¡oh, Jesús! Tan pequeñito e indefenso, como uno de los nuestros, nos parece increíble que realmente seas el hijo de Dios, que seas Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero.
Lector: Jesús, Hijo del Altísimo... hoy, al celebrar tu nacimiento, te pregunto: ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué dejaste tu cielo? ¿Qué soy yo para que de mí te acuerdes?
Jesús: ¿Me preguntas que por qué lo hice? Pues lee, por favor, Isaías 43, 1-4
Se lee Is 43, 1-4
Jesús: ¿Ves...? ¿Entiendes...? Efectivamente, eres precioso a mis ojos y yo te amo.

Lee también por favor Jeremías 31, 3
Se lee Jer 31, 3
Jesús: Como vez, en efecto, con amor eterno te he amado. He pensado para ti una vida maravillosa en donde no hay tristeza ni llanto ni dolor... Una vida colmada de una felicidad inimaginable... Para eso te cree...

¿Puedes leer, por favor, Apocalipsis 21, 1-5?
Se lee Ap 21, 1-5
Lector: Señor, pero si me amas tanto, ¿por qué permites tanta violencia e injusticia que trae a mi vida tanto dolor y sufrimiento?
Jesús: Esto es producto del pecado en el hombre... De su egoísmo, pues el pecado engendra la muerte, la soledad, la frustración de la vida.

Lee por favor Romanos 6, 23
Se lee Ro 6, 23
Jesús: Te amo tanto que, viendo esta situación en tu corazón, me hice hombre como tú para rescatarte del pecado y de la muerte.

Quiero que leas Juan 3, 16 y también Romanos 5, 8
Se lee Jn 3, 16 y otra persona Ro 5, 8
Jesús: Por amor a ti y, para que vieras que ya desde este mundo se pude ser feliz y experimentar la paz, quise compartir contigo la experiencia humana, viviendo en una familia como la tuya. Mi madre y mi padre adoptivo, fueron como tú y, aunque vivieron momentos difíciles en sus vidas, la paz y la alegría en el alma jamás los dejaron...

Escucha las palabras de mi Santísima Madre.
Se lee Lc 1, 46-55
Jesús: Y para que pudiera vivir esta experiencia y probar las delicias del Cielo, envié a tu corazón mi Espíritu divino, y así poder habitar por siempre en tu corazón.

Lee por favor Gálatas 4, 6
Se lee Gal 4, 6
Jesús: Con mi Espíritu tendrás paz y poder en tu corazón para vencer las dificultades y las tentaciones de este periodo que pasas en la tierra. Como lo escribió mi apóstol Pablo.

¿Quieres leer por favor Efesios 3, 14-21?
Se lee Ef 3, 14-21
Jesús: Pero lo más importante es que el Espíritu Santo te hará conocer en lo más profundo de tu corazón cuánto te amo... Cuán precioso eres para mí.
Lector: Jesús amado, después de todo esto, menos entiendo qué pudiste haber visto en mí para amarme así.
Jesús: Te amo no por lo que hayas hecho, sino porque te cree precisamente para eso... Para amarte eternamente.

Si quieres vivir en este amor y disfrutar todo lo que he creado para ti, basta con que escuches mi palabra, te dejes conducir por el Espíritu Santo que he derramado en tu corazón, que ames mi Iglesia y que por medio de la Eucaristía vivas siempre unido a mí... así tendrás vida y la tendrás en abundancia.

Si haces esto vivirás con paz y serás feliz... y al final de tu vida vendré por ti para compartir eternamente contigo la casa de mi Padre.
Lector: Gracias, pequeño Jesús, hijo de Dios. Gracias por haber pensado en mí... gracias por amarme tanto... gracias por tu presencia entre nosotros.

Aunque ni con toda mi vida y todo mi amor podré pagarte el amor que me tienes, y el haberme llamado a vivir eternamente contigo, permíteme, en esta noche que recordamos tu nacimiento, cantar para ti con todo mi corazón un canto que te haga saber que yo también te amo.
Se propone este canto; puede cantarse cualquier otro canto alusivo conocido por todos.
DIME, NIÑO
  Dime niño ¿de quién eres?
todo vestidito de blanco
Soy de la Virgen María
y del Espíritu Santo (bis)

RESUENEN CON ALEGRÍA
LOS CÁNTICOS DE MI TIERRA
Y VIVA EL NIÑO DE DIOS
QUE HA NACIDO EN NOCHEBUENA

La Nochebuena se viene, tu.
La Nochebuena se va.
Y nosotros nos iremos, tu ru.
Y no volveremos más

Dime niño, ¿de quién eres?
y si te llamas Jesús
Soy amor en el pesebre,
y sufrimiento en la cruz

RESUENEN CON ALEGRÍA
LOS CÁNTICOS DE MI TIERRA
Y VIVA EL NIÑO DE DIOS
QUE HA NACIDO EN NOCHEBUENA
Se concluye este momento pasando el niño Jesús a todos los participantes para que lo besen y lo adoren. Todos se brindan un abrazo lleno de Jesús.


¡Feliz navidad!
Con un abrazo fraterno y mi bendición,

Ernesto María Caro, Sac.
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