Lunes 10 de Diciembre, 2018      

Quisiera en este mensaje invitarte a detenerte un poco en la agitada carrera que vamos corriendo todos en este tiempo que nos prepara a la Navidad. Es evidente el aumento de tráfico en todas nuestras avenidas y calles en las que salimos todos disparados como si mañana ya no fuéramos a poder hacer nada. Todo nuestro pensamiento está enfocado en los regalos de Navidad, la cena, y los mil pendientes que todo esto genera. Aunque todo lo anterior es una bonita tradición, es importante que volvamos a poner el foco en donde debe estar: el nacimiento de Cristo. Para nosotros los cristianos, todo eso tiene sentido solamente si recordamos que el 25 de diciembre celebramos el evento más maravilloso que cambió el curso de la historia del mundo, al punto de decir: AC (antes de Cristo) DC (después de Cristo). Sin embargo, el mundo paganizado en el que vivimos, poco a poco ha ido borrando de la memoria del hombre este acontecimiento, que es la razón de la celebración. El Santa Claus, los regalos, la cena, etc., han venido a polarizar este acontecimiento y lo han vaciado de contenido dejando solo un rastro de felicidad pasajera que terminará el 26 cuando solo quedará la casa llena de basura producto de los papeles de envoltura, una loza que hay que lavar y nada más. Es importante detenernos para reflexionar en lo que la llegada de Cristo ha hecho en tu vida, en el mundo y agradecer a Dios por habernos dado este regalo y mejorar nuestra relación con Él que es lo que produce la paz y la alegría verdadera. Si hacemos esto, llegaremos a la celebración sabiendo realmente a quién hay que celebrar. Lo podremos celebrar en la familia, en el vecino y compañero de trabajo… será la celebración de un acontecimiento que cambió para siempre nuestra vida. En este momento en que todos nuestros valores se ven vulnerados por una sociedad consumista y pagana, es necesario que nosotros los cristianos retomemos el rumbo y volvamos a ser Luz del mundo. Haz un adviento diferente y centra tu atención en Cristo, única razón de la celebración.