Lunes 13 de Marzo, 2017      

La Cuaresma siempre es un buen tiempo para crecer, y ahora quisiera proponerte el crecer en la amistad, de manera general con todos los que te rodean, pero especialmente con Jesús, para que en la celebración de la Pascua tengamos ya una amistad más sólida y profunda con quien nos ha prometido llevarnos a vivir con él al cielo.
Ahora bien, uno de los principales elementos que la alimentan, es el tiempo que se le dedica a la persona con la que queremos estrechar dicha amistad. Esto, en la práctica se expresa en laaaaargos momentos pasados con esa persona, y con Jesús, se funda en ratos LAAARGOS pasados en oración. Estos lapsos nos dan la oportunidad de desarrollar diálogos que empiezan en la exterioridad pero que van creciendo poco a poco en diálogos que tocan áreas profundas de la persona.
Se empieza hablando del clima y de las situaciones triviales del día, para ir profundizando en diálogos que expresan lo que sentimos, lo que creemos, nuestros miedos y nuestras aspiraciones más profundas. Lo mismo pasa en la oración con Jesús. Quizás se empieza con oraciones que hemos aprendido de pequeños, pero en la medida en que vamos dando más espacio al Espíritu Santo, El empieza a obrar en nosotros y nos va llevando a diálogos amorosos y sentidos en los que podemos expresar no solo nuestras necesidades (que es lo que generalmente hacemos), sino las dudas, los sentimientos profundos, nuestras alegrías y tristezas. Esto hará que Dios encuentre el camino para verter en nuestro corazón su delicioso amor y hacer de ese momento de encuentro con El, una experiencia de amor y plenitud. Un elemento fundamental en la amistad es la confianza y la simplicidad, que yo lo traduciría en: “SER COMO ERES DELANTE DEL OTRO”.
Cuando nosotros nos presentamos como somos, sin fingimientos, sin querer impresionar al otro, esto abre el camino para una amistad profunda, pues sé que estoy tratando con alguien que no me volteará la cara en los momentos de dificultad... aprenderé con facilidad a confiar en Él.
En la oración es igual. Solo preséntate como eres, habla con Dios como hablas con tus amigos, sé abierto y transparente y deja que fluya de ti lo que tú eres.
Seguro habrá que cambiar algunas cosas... Jesús te ayudará, como buen amigo, a hacerlo.
Aprovecha esta Cuaresma para hacer de ÉL tu mejor amigo.