Lunes 20 de Mayo, 2019      

¿No sé si seas consciente de todos los regalos que Dios te da continuamente? Pues sería bueno que dedicaras un tiempo para reflexionar en cómo Dios nos llena día a día de regalos que muchas veces no disfrutamos, o porque no somos conscientes de ellos, o porque no nos damos el “permiso” de disfrutarlos. Dios quiere que, en medio de las dificultades propias de la vida, podamos disfrutar y ser felices y por ello nos envía regalos a través de la gente que convive con nosotros. Por otro lado, hay personas que han tenido historias tan ásperas y difíciles en su vida, las cuales han estado rodeadas de insatisfacción, pobreza, injustica, etc., que piensan que la felicidad no se hizo para ellas. No hay nada más equivocado que esto, pues, si es verdad que la felicidad en plenitud la tendremos en el cielo, aquí en la tierra podemos disfrutar de nuestros amigos, de una tarde de descanso, de una amena conversación, de una buena película, etc.. El mundo acelerado que nos llena las agendas, nos impide ver estos regalos de Dios, muchos de los cuales quedan “sin abrirse”… eran nuestros pero estábamos tan ocupados que no los vimos, o si los vimos, pensamos que era más importante el trabajo y nuestras ocupaciones. Muchos matrimonios no conocen el verdadero sentido de su relación porque la viven en las prisas y en la superficialidad, como robots, como máquinas programadas para ser “esposos” sin darse tiempo para la espontaneidad en donde, en general, están escondidos los regalos del amor de Dios. No dejemos que nuestras prisas y el “obligo” de nuestras actividades nos priven de dichos regalos, démonos tiempo para descubrirlos y disfrutarlos.