Martes 20 de Noviembre, 2018      

Aunque ya en otras ocasiones he escrito sobre el tema de la comunicación, éste siempre será un tema que debemos de revisar, sobre todo en los matrimonios, ya que con el paso del tiempo y la agitada vida que tenemos, es fácil que se vayan perdiendo elementos importantes. Debemos recordar que la comunicación no solo es verbal sino afectiva y emocional. Puede que en un momento se tenga una buena comunicación verbal, pero que ésta esté solo orientada a las cosas de cada día: el trabajo, la economía de la casa, los hijos, los compromisos sociales, etc.. Sin embargo ésta es solo parte de la comunicación, y en muchos casos no es siquiera la más importante. Hay una comunicación que incluye “lo que nunca se dijo” y que finalmente dice lo que hay en nuestro corazón. NO basta saber que el otro me ama, es necesario oírlo. Oírlo muchas veces, para generar un eco en el corazón del amado. No basta saber que piensas en mi, es importante que haya expresiones que demuestren que efectivamente lo haces. Nuestras actitudes hablan más que mil palabras. Cancelar un compromiso para ir con la esposa o el esposo, demuestra que efectivamente soy muy importante para él o ella. Esta comunicación es más importante y necesaria que los asuntos cotidianos, ya que así mantenemos encendido el fuego en el corazón. Los besos, los abrazos, el salir a caminar juntos, el tomarse de la mano, forman parte de la comunicación afectiva que alimenta la relación y la mantiene viva y palpitante. El mundo agitado que vivimos no coopera mucho a que esto se dé, por ello es importante mantenerlo en nuestra mente y con frecuencia revisarlo. Igual de  importante es también la retro alimentación, pues no siempre el mensaje llega o no llega como nosotros lo esperábamos. Por ello es fundamental el preguntar si esta comunicación está llegando… si la persona se siente realmente amada y atendida. Igualmente lo es  saber qué más le gustaría que hiciera por él o ella. Esta útima pregunta, suele ser el detonante de un amor que se expande en el corazón hacia el otro al saberse amado y complacido. No dejemos nunca de verificar que nuestra comunicación es activa, afectiva y efectiva, pues esta es la calve para que el matrimonio sea la antesala del cielo.