Si no puedes ver este correo, da click aquí

Conoce mas, ingresa a evangelizacion.mx

Compártela en Facebook

2° Domingo del Tiempo Pascua

PRIMERA LECTURA
Hechos 2 42-47

En los primeros días de la Iglesia todos los hermanos acudían asiduamente a escuchar las enseñanzas de los apóstoles vivían en comunión fraterna y se consagraban para orar en común y celebrar la fracción del pan. Toda la gente estaba llena de asombro y de temor al ver los milagros y prodigios que los apóstoles hacían en Jerusalén.

Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común. Los que eran dueños de bienes o propiedades los vendían y el producto era distribuido entre todos según las necesidades de cada uno. Diariamente se reunían en el templo y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón. Alabando a Dios y toda la gente los estimaba. Y el Señor aumentaba cada día el número de los que habían de salvarse.

Salmo
La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.

Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna".
Diga la casa de Aarón: "Su misericordia es eterna".
Digan los que temen al Señor: "Su misericordia es eterna".
R.
Querían a empujones derribarme
pero Dios me ayudó.
El Señor es mi fuerza y mi alegría
en el Señor está mi salvación.
R.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor
es un milagro patente.
Éste es el día del triunfo del Señor
día de júbilo y de gozo.
R.


SEGUNDA LECTURA
1 Pedro 1 3-9
Bendito sea Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo por su gran misericordia porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos nos concedió renacer a la esperanza de una vida nueva que no puede corromperse ni mancharse y que él nos tiene reservada como herencia en el cielo. Porque ustedes tienen fe en Dios él los protege con su poder para que alcancen la salvación que les tiene preparada y que él revelará al finar de los tiempos.

Por esta razón alégrense aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de todas clases a fin de que su fe sometida a la prueba sea hallada digna de alabanza gloria y honor el día de la manifestación de Cristo. Porque la fe de ustedes es más preciosa que el oro y el oro se acrisola por el fuego.

A Cristo Jesús no lo han visto y sin embargo lo aman; al creer en él ahora sin verlo se llenan de una alegría radiante e indescriptible seguros de alcanzar la salvación de sus almas que es la meta de la fe.

EVANGELIO
Juan 20 19-31
Al anochecer del día de la resurrección estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos por miedo a los judíos se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Dicho esto les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: «La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado así también los envío yo». Después de decir esto sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen les quedarán sin perdonar».

Tomás uno de los Doce a quien llamaban el Gemelo no estaba con ellos cuando vino Jesús y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado no creeré».

Ocho días después estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Luego le dijo a Tomás: «Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano métela en mi costado y no sigas dudando sino cree». Tomás le respondió: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús añadió: «Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto».

Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos pero no están escritas en este libro. Se escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías el Hijo de Dios y para que creyendo tengan vida en su nombre.


ORACIÓN EN FAMILIA

Sacerdote: Este domingo en que se celebra la misericordia de Dios en Cristo y donde hemos escuchado la invitación a testificar la resurrección del Señor y de reproducir en nosotros su vida y su misión le decimos: 

TODOS: JESÚS: ¡SEREMOS TUS TESTIGOS!

 

Papá: En este día en que como comunidad testificamos la unidad en tu amor te pedimos por el Santo Padre quien con su vida nos invita a vivir en comunión contigo y con los demás.

TODOS: Asístelo en todas sus necesidades y fortalece su fe en ti y dale tu misma fuerza para que te anuncie en todo el mundo.

JESÚS: ¡SEREMOS TUS TESTIGOS!

 

Mamá: Señor vivimos una época de mucha agitación e incertidumbre en la que escuchamos continuamente rumores de guerra de hambre de violencia de destrucción.

TODOS: Concédenos la paz que ofreciste a tus apóstoles para que estén siempre presentes en nuestros hogares y podamos así vivir con alegría y libres de temores.

JESÚS: ¡SEREMOS TUS TESTIGOS!

 

Hijo(a): Jesús hijo de Dios vivo infunde en nosotros tu Espíritu Santo para que como comunidad demos testimonio de ti.

TODOS: Que tu Luz nos llene de alegría y de sabiduría para que el mundo descubra en nosotros a los testigos de tu resurrección.

JESÚS: ¡SEREMOS TUS TESTIGOS!

Hijo(a): Queremos pedirte también por todos los dirigentes de nuestro gobierno para que no tengan miedo de presentarse como auténticos cristianos en la sociedad.

TODOS: Asístelos para que sus obras y palabras anuncien su adhesión a ti y que tu evangelio sea la norma de todas sus acciones a favor de aquellos a quienes gobiernan.

JESÚS: ¡SEREMOS TUS TESTIGOS!

 

Hijo(a): Señor manda tu Espíritu de fortaleza a todos nuestros jóvenes para que sin temor te anuncien en sus escuelas y en todos sus ambientes puedan testificar que vives resucitado en ellos.

TODOS: Hazlos hombres y mujeres capaces de transformar con la fuerza del amor la sociedad y de construir en ella el Reino de los cielos.

JESÚS: ¡SEREMOS TUS TESTIGOS!

 

Sacerdote: Señor Jesucristo que en el cielo eres glorificado por los ángeles y los santos y en la tierra eres enaltecido y adorado por tu Iglesia te pedimos que escuches nuestras plegarias y extiendas tu diestra misericordiosa sobre nuestra comunidad que tiene puesta toda su confianza en tu resurrección. Tú que vives y reinas y que eres Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS:  Amén.


Compártela en Facebook


Para darse de baja click aquí.
Actualiza tus datos.
Conoce nuestro Centro de Evangelización en Línea:
evangelizacion.mx

Evangelización Activa
José Alvarado No. 1000 Col. Jardín Español
Monterrey, N.L., México
Tel. (01-81) 8123-1293 y 8347-5432