Si no puedes ver este correo, da click aquí

Conoce mas, ingresa a evangelizacion.mx

Compártela en Facebook

4° Domingo del Tiempo Adviento

PRIMERA LECTURA
Miqueas 5, 1-4

Esto dice el Señor:
«De ti, Belén de Efrata,
pequeña entre las aldeas de Judá,
de ti saldrá el jefe de Israel,
cuyos orígenes se remontan a tiempos pasados,
a los días más antiguos.

Por eso, el Señor abandonará a Israel,
mientras no dé a luz la que ha de dar a luz;
entonces el resto de sus hermanos
se unirá a los hijos de Israel.
Él se levantará para pastorear a su pueblo
con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos,
porque la grandeza del que ha de nacer
llenará la tierra
y él mismo será la paz».

Salmo
Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Escúchanos, pastor de Israel;
Tú que estás rodeado de querubines,
manifiéstate,
despierta tu poder y ven a salvarnos.
R.
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos,
mira tu viña y visítala;
protege la cepa plantada por tu mano,
el renuevo que tú mismo cultivaste.
R.
Que tu diestra defienda al que elegiste,
al hombre que has fortalecido.
Ya no nos alejaremos de ti;
consérvanos la vida y alabaremos tu poder.
R.

SEGUNDA LECTURA
Hebreos 10, 5-10
Hermanos: Al entrar al mundo Cristo dijo, conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura–: «Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad».

Comienza por decir: «No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado», –siendo así que eso es lo que pedía la ley–; luego añade: «Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad».

Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas.

EVANGELIO
Lucas 1, 39-45
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".


ORACIÓN EN FAMILIA

IV DOMINGO ADVIENTO

SACERDOTE: Nos hemos reunido nuevamente, como familia, en torno a nuestra corona de Adviento. Es ante todo un momento de oración y de encuentro con el Dios. Pedimos a María Santísima que nos ayude a preparar la venida de su Hijo.

 

Se enciende la cuarta vela

 

TODOS:            Al encender esta cuarta vela, en el último domingo, pensamos en María Santísima, tu dulce y santa Madre, la mujer de la Fe. Queremos que esta fe sea el motor de toda nuestra vida y que nos lleve a comunicar a los demás la alegría y la paz que Jesús ha traído a nuestras vidas.

 

SACERDOTE: En esta cuarta y última semana de preparación para la Navidad queremos terminar nuestra preparación para la fiesta de la Navidad con una fe que haga diferente nuestra navidad y nuestra vida, por eso hoy decimos con fe:

TODOS:            SEÑOR, DANOS UNA FE OPERANTE COMO LA DE MARÍA.

 

Papá:                Señor, tú nos mostraste en María Santísima como opera la fe en nuestros corazones.

TODOS:            Ayúdanos a acrecentar la fe de nuestro bautismo para que nos  mueva a amarnos más entre nosotros.

                           SEÑOR, DANOS UNA FE OPERANTE COMO LA DE MARÍA.

 

Mamá:               Señor, queremos ser como tu Madre Santísima, siempre prontos a llevar la buena noticia a los demás.

TODOS:            Por eso te pedimos que llenes de alegría nuestros corazones para que esta Navidad podamos ser instrumentos de tu gracia.

                           SEÑOR, DANOS UNA FE OPERANTE COMO LA DE MARÍA.

 

Hijo(a):              Tu Palabra nos dice que una fe sin obras queda estéril.

TODOS:            Enciende en nuestros corazones la fe que nos impulse a servir y a amar como nos lo mostró siempre tu Madre.

                           SEÑOR, DANOS UNA FE OPERANTE COMO LA DE MARÍA.

 

Hijo(a):              Te pedimos por el Papa Francisco y por todos los obispos para que su fe no decaiga y puedan mostrar la luz de tu Evangelio a todo el mundo.

TODOS:            Sostenlos en medio de las pruebas y que sean fuertes y alegres como lo fue tu Santísima Madre.

                           SEÑOR, DANOS UNA FE OPERANTE COMO LA DE MARÍA.

 

Hijo(a):              Infunde en nosotros tu Espíritu, para que esta Navidad esté marcada por el amor y la alegría cristiana.

TODOS:            Y ayúdanos a ser un signo de concordia y de paz para todo nuestro mundo, y en particular, de nuestra comunidad.

                           SEÑOR, DANOS UNA FE OPERANTE COMO LA DE MARÍA.

 

TODOS:            Escucha Padre Misericordioso las súplicas de tu pueblo, y concédenos estar preparados y anhelar la llegada de tu Reino, mientras construimos un mundo lleno de amor y solidaridad. Te lo pedimos por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.


Compártela en Facebook


Para darse de baja click aquí.
Actualiza tus datos.
Conoce nuestro Centro de Evangelización en Línea:
evangelizacion.mx

Evangelización Activa
José Alvarado No. 1000 Col. Jardín Español
Monterrey, N.L., México
Tel. (01-81) 8123-1293 y 8347-5432