Primera Lectura

1 Corintios 15, 1-8

Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.

Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles. Finalmente, se me apareció también a mí.

Meditatio

Es extraño, pero existen hermanos que piensan que basta con creer en Cristo para poder salvarse y alcanzar la vida eterna. Este pasaje es claro cuando dice: "Este evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué, de lo contrario habrán creído en vano". De nuevo aparece el binomio creer-vivir.

Es necesario creer, pero es fundamental vivir de acuerdo a lo que se cree. De manera que nuestra vida moral y social no pude estar separada del Evangelio. Si realmente somos cristianos y creemos en Cristo y su evangelio, debemos obedecerlo, por lo que el trato con mis hermanos, principalmente con los de mi familia, debe estar basado en el amor que es capaz de dar la vida; la forma en que llevo mis negocios debe estar centrada en el principio de: sólo soy un administrador de los bienes de Dios, por lo que debo buscar la justa distribución de la riqueza entre mis hermanos.

Sólo cuando la vida moral está de acuerdo con la fe, es posible que el Reino se haga una realidad, y sólo entonces, podremos tener la plena confianza de que nuestra vida está oculta en Cristo.

Oratio

Señor, quiero ser un verdadero apóstol tuyo, a quien envíes y que sea capaz de cumplir con tu Palabra que es vida y paz, pero también fuego y fuerza. Espíritu Santo, ayúdame a ser de tal modo semejante a Jesús, que llegue yo a ser un Evangelio viviente en este mundo que desfallece sin nuestro Señor.

Actio

Hoy recordaré el modo en que Dios me llamó y la repercusión de mi respuesta hasta hoy; también le ratificaré que sigo firme hasta el final.




Evangelio

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Juan 14, 6-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

Le dijo Felipe: "Señor, muéstranos el Padre, y eso nos basta". Jesús le replicó: "Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quién me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo de mí propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras.

Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre".

Reflexión

¿Podríamos decir que nosotros conocemos a Jesús? ¿Qué es lo que conoces de Jesús? Felipe y los demás apóstoles que habían vivido con él durante tres años, resulta que aún no se habían dado cuenta quién era.

Y no es que no supieran en realidad quién era, sino que a pesar de todas las maravillas que le habían visto realizar, de su palabra llena de amor, del poder que salía de él mismo y de todas las veces que él había dicho: YO SOY, todavía no habían comprendido que él es verdadero Dios, de la misma naturaleza del Padre. La invitación es, pues, ahora clara: Crean que yo soy verdadero Dios.

A veces me da la impresión que muchos cristianos no creen VERDADERAMENTE que Jesús sea Dios, pues su relación con él no lo demuestra. Reconocer que Jesús es verdadero Dios implica obediencia a su Palabra, continuar su obra y amar a los que él amó. Revisa estos elementos en tu vida y verás qué tanto reconoces que Jesús es verdaderamente Dios.