Evangelizacion Activa AC http://www.evangelizacion.org.mx/ Evangelización Activa es un equipo de cristianos católicos dirigido por el P. Ernesto María Caro, el cual busca llevar la palabra de Dios a todos los rincones del mundo mediante el uso de los medios electrónicos, especialmente el correo electrónico. es-mx Copyright (C) 2019 Evangelizacion Activa AC http://www.evangelizacion.org.mx/ El Evangelio de hoy 200 31 http://www.evangelizacion.org.mx/liturgia/ Esta cerca el fin del mundo http://www.evangelizacion.org.mx/biblioteca/index.php?id=14 Una de las ideas que recorre toda la Sagrada Escritura es que este mundo en el que vivimos es transitorio, que la vida del hombre es pasajera y que le vida definitiva se realiza en la eternidad, en done Dios será todo en todos y en donde no habrá más dolor, ni llanto, ni enfermedad, pues la muerte habrá sido vencida definitivamente (1Cor 15,26-28; 2Tim 1,10; Ap 20,6).

Si bien es cierto que sobre el día y la hora en que cada uno de los mortales dejaremos este mundo para reunirnos con Dios no ha sido jamás revelada, Dios, a través de la revelación que nos ha hecho en la Sagrada Escritura, de manera particular por medio de sus profetas, ha querido manifestarle al mundo su designio de salvación universal y que ésta llegará un día a su plenitud cuando los cielos y la tierra desaparecerán para dar lugar a "los cielos nuevos y la tierra nueva" (2 Pe 3,13) para vivir enteramente en la Jerusalén celestial (Ap 21,1-4).

Diferentes elementos a lo largo de la historia (como es el constatar la miseria de nuestra realidad humana, el dolor, el hambre y sobre todo la profunda insatisfacción que puede producirse en el hombre al vivir lejos de Dios), fueron llevando a los profetas a darse cuenta que el plan de Dios para el hombre concluye en un final definitivo o escatológico que marca el inicio de la "vida nueva" para toda la humanidad. Por ello, sobre todo en los libros proféticos escritos después del Destierro de Babilonia, los autores fueron esbozando a base de signos y figuras cuándo y de qué manera llegaría a su plenitud la historia y se iniciarían "los últimos tiempos" después de los cuales todo llegará a su final.

Esto dio origen a un género literario dentro de la Sagrada Escritura que es conocido como APOCALIPTICA, el cual alcanzará su máximo desarrollo durante el período Helenístico (350-100 a.C.). Testimonio de ello lo encontramos principalmente en las profecías de Daniel y Zacarías, aunque en Isaías podemos encontrar algunos trazos originales de esta esperanza finalista del mundo, que se identifica con el "juicio final" (Dan 7-12; Is 24-27; Zac 9-14).

Basado en esta idea finalista del mundo, al final de este período (entre el año 200 a.C. y 100 d.C.) se escribieron una serie de libros extrabíblicos, los cuales, siguiendo el género apocalíptico, dieron a conocer una serie de visiones en las cuales no únicamente se describe mediante signos cosmogónicos, cuándo y de qué manera será el fin del mundo, sino las señales previas que precederán dicha consumación final. Entre los más importantes podemos citar: El Libro de Enoch, los Salmos de Salomón, el libro del Jubileo y el Apocalipsis de Baruc (este último ya del primer siglo d.C.).

Toda esta literatura Apocalíptica fue creando en el pueblo la idea de que la allegada del Mesías y del fin del mundo era inminente, fenómeno que se conoce como "milenarismo", lo que por un lado llenó de esperanzas al pueblo, ya con este personaje (de alguna manera misteriosa), Dios llevaría a termino su plan salvífico no solo para el pueblo de Israel sino para toda la humanidad. Sin embargo, al mismo tiempo la lectura de estos libros fueron fuente de grandes temores para todos aquellos que vivían al margen de la Ley de Dios y que habían olvidado la Alianza, ya que éstos, junto con los paganos, serían castigados y excluidos de la posesión del Reino (cf. Mal 3,1-5).

Influenciados grandemente por esta literatura, el pueblo de Israel, o al menos una gran parte de él, sobre todo los que reconocieron en Jesús al Mesías de Dios, pensaron al principio de la era cristiana que el final de la historia era inminente (Cf. 1Cro 15,51).

La predicación de Juan en la que invitaba a todo el pueblo a la conversión y al arrepentimiento (pues el hacha estaba puesta ya sobre la raíz cf. Lc 3,9) ya que todo el que no se convirtiera perecería irremisiblemente, acrecentó en el pueblo esta esperanza - temor. Por su parte Jesús, en lo que se conoce como el Discurso Escatológico de los capítulos 24 y 25 del evangelio de san Mateo presentó una nueva oportunidad para pensar que efectivamente el final era inminente, mismo que como ya se había presentado en los libros apocalípticos del AT sería precedido por una serie de "catástrofes y signos cósmicos que estremecerían a todo el universo.

Con ello Jesús confirmó lo que ya los profetas habían dicho, sobre el final del mundo, el cual llegará un día sin lugar a dudas. Sin embargo cuando le preguntaron sobre cuándo llegaría este momento su respuesta fue categórica.

"Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre".
Mt 24,36

A pesar de ello, la comunidad cristiana, como lo manifiestan algunas cartas de san Pablo, estaban convencidos de que era tan inminente el final del mundo que ellos mismos estarían presentes. Es así que san Pablo escribe al los Tesalonicences:

"Les decimos eso como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor".
1Tes 4,13-17

Sin embargo, no tardaron mucho tiempo en darse cuenta, primero que la salvación esperada no era de tipo temporal e inminente, sino del pecado que impide al hombre ser feliz en la libertad de los hijos de Dios; y segundo que el final, aunque ciertamente llegará un día: sobre la fecha y la hora, NADIE SABE NADA SINO EL PADRE DEL CIELO y que su realización puede demorarse por muchos, muchos siglos (ver: 2Tes 3,10 en donde el mismo san Pablo ha cambiado totalmente de idea sobre la inminencia del fin del mundo), como de hecho sabemos que ha sucedido.

El último libro de la Sagrada Escritura, escrito en un período de gran persecución a al Iglesia, utilizó para su escritura el género apocalíptico. En él, el mismo Jesús reveló a su pueblo, contrariamente a lo que muchos han pensado, que el final del mundo será un momento de triunfo, por lo que el miedo y el temor no tienen cabida en él; por otro lado, que previo a este final, la Iglesia sufrirá a causa del enemigo del Reino quien buscará por todos los medios de destruir la obra de Dios, pero al mismo tiempo, reveló que todos sus esfuerzos fracasarán, pues Jesús ha vencido y El ha dado la victoria a su pueblo.

Desde entonces, basados en interpretaciones incorrectas no aprobadas por la Iglesia, se han generado una serie de vaticinios sobre cuándo sucederán las cosas relatadas tanto en el Evangelio como en el libro del Apocalipsis.

Ahora bien, dado que una de las fuentes importantes de la apocalíptica cristiana se encuentra en el Evangelio de Mateo de manera particular en el capítulo 24 y en el Apocalipsis, principalmente en el capítulo 20, quisiera, antes de continuar adelante, detenernos un momento para analizar algunos de sus elementos los cuales nos ayudarán más adelante a juzgar las "profecías" y vaticinios sobre la inminencia del fin del mundo.

EL EVANGELIO DE SAN MATEO Y EL FIN DEL MUNDO

Jesús sentado ante el templo de Jerusalén les habla a sus discípulos de la total destrucción de éste (24,1-2). Sobre esta destrucción la mayoría de los exégetas están de acuerdo en que Jesús se refería históricamente a la destrucción de Jerusalén ocurrida en el año 70 d.C. Sin embargo, esta destrucción es figura profética de la consumación de los tiempos.

Ante este anuncio, los discípulos preguntan sobre ¿cuándo sucederá?

"Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo " (24, 3) a lo cual Jesús responde: " MIREN QUE NO LOS ENGAñE NADIE. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: "Yo soy el Cristo", y engañarán a muchos. Oirán también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no se alarmen! Porque eso es necesario que suceda, PERO NO ES TODAVíA EL FIN".
24,4-6

(Las mayúsculas las he puesto yo para subrayar algunos elementos del texto).

Como vemos en estos primeros versículos Jesús no responde directamente al "cuándo", sino que previene a los discípulos de ser engañados, pues habrá muchas falsas profecías y muchos falsos profetas. Por otro lado, aunque sucederán muchas guerras y catástrofes naturales, Jesús es claro que esto no es el signo del final.

"Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos. Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento. Entonces los entregarán a la tortura y los matarán, y serán odiados de todas las naciones por causa de mi nombre. Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente. Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. "Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y ENTONCES VENDRá EL FIN".
24,7-14

Jesús continúa profetizando los elementos que habrán de ocurrir antes de que venga el final. Elementos que como vemos han sucedido desde la muerte del Señor hasta nuestros días (bástenos recordar la gran erupción del Vesubio en le 79 d.C. que estremeció al mundo conocido). Termina esta sección diciendo que hasta que la buena noticia del Reino llegue a todos los rincones de la tierra hasta entonces llegará el final. Como sabemos, aún hoy, a 2000 años de distancia, el cristianismo es la tercera religión del mundo y en algunos lugares del Planeta ni siquiera se ha oído mencionar el nombre de Jesús, de manera que si hacemos caso a la Escritura el final es aun una esperanza lejana.

"Cuando vean, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda), entonces, los que estén en Jadea, huyan a los montes; el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa; y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado. Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días".
Mt 24, 15-22

El texto continúa con lo que la mayoría de los exégetas consideran una descripción que Jesús hacía, usando términos y figuras del AT (es clara la imagen de la mujer de Lot que se convirtió en sal, etc.), hablaba directamente de la destrucción FISICA de Jerusalén. La ABOMINACION, al parecer está referida a la estatua del César que se buscaba poner dentro del templo, pero cuyo intento fracasó por la resistencia del pueblo pero que de alguna manera fue la gota de agua que derramó el vaso y que produjo la gran rebelión de los judíos contra los romanos y que terminaría en la destrucción del templo y la deportación de todos los judíos. En su mensaje teológico Jesús nos deja saber que en medio de cualquier tribulación sufrida por su nombre (incluída la que pueda preceder a su segunda venida) Dios nos ama y no nos abandonará.

"Entonces, si alguno les dice: "Miren, el Cristo está aquí o allí", NO LO CREAN. Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. ¡MIREN QUE SE LOS HE PREDICHO! Así que si les dicen: "Está en el desierto", no salgan; "Está en los aposentos", no lo crean. Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre".
Mt 24,23-27

De nuevo Jesús previene a sus discípulos sobre los falsos profetas y aquellos que se harán pasar por su persona. Sobre este hecho, ya san Juan desde su primera carta da testimonio de la realización de esta profecía (ver 1Jn 2,18) y desde entonces, como veremos más adelante, han aparecido muchos falsos profetas que lo único que han hecho es atemorizar al pueblo de Dios con falsas predicciones.

"Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres"
Mt 24,28

Esta frase un poco enigmática, ha sido aceptado por muchos estudiosos como una señal de que la venida del hombre será tan evidente que todos se darán cuenta. Es decir no es ni será nada que esté escondido, sino evidente. En seguida, inicia lo que se conoce como el "Pequeño Apocalipsis de Mateo" en donde propone, como lo han hecho todos los apocalípticos, las señales cósmicas que precederán a la llegada del final de los tiempos.

"Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria. El enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro. De la higuera aprendan esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también ustedes, cuando vean todo esto, sepan que El está cerca, a las puertas".
Mt 24, 29-33

En esta sección vemos reflejado Dn 7,13-14; Is 13,10: Zac 12,10. Recordando lo que ya hemos dicho sobre la apocalíptica y sus signos, debemos pensar que todos estos prodigios cósmicos, si bien no se puede negar que puedan ser referidos a situaciones físicas y cósmicas que se producirán previas al la nueva venida de Cristo, debemos suponer, dado que el lenguaje apocalíptico habla por medio de "signos", que lo que Jesús buscaba dejar claro en sus discípulos es que su regreso sería precedido de signos TAN EVIDENTES y portentosos que no podrían escapar a la vista de nadie. Como soporte a esto debemos tomar en cuenta la concepción cósmica que tenía la gente del tiempo de Jesús los cuales creían que la tierra era plana y el centro del universo. No tenían ni la menor idea de que la caída de una estrella sobre la tierra es imposible, ya que la más pequeña que nos rodea es infinitamente más grande que nuestro sol, por lo que es poco posible que Jesús se refiriera a fenómenos estelares de carácter físico, sino más bien simbólico. Es de notar también que no finaliza su discurso diciendo que el final del mundo está cerca, sino que El está cerca. Esto es que la salvación definitiva está a la puerta… que no hay motivo para asustarse o vivir con temor. Todo lo que anteceda será el signo de que la salvación definitiva está por llegar… noticia para todos los creyentes de gran gozo, por lo que lejos de rechazar esta idea de la venida de Jesús gritaban, como nosotros lo hacemos en nuestra eucaristías "¡Ven Señor Jesús!" (Ap 22,20) palabras con las que se cierra el libro del Apocalipsis.

"Yo les aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mas DE AQUEL DíA Y HORA, NADIE SABE NADA, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre".
Mt 24,34-35

Dos elementos parecerían contraponerse. Por un lado afirma que los sucesos descritos son INMINENTES y por otro lado que nadie sabe cuando pasarán, sin embargo será antes de que pase esa "generación" (que en el lenguaje bíblico se refiere a 30 ó 40 años). Sin embargo no hay tal contraposición. Hemos dicho ya, la mayoría de los exégetas están de acuerdo en que muchos de estos pasajes Jesús los dijo en relación a la destrucción de Jerusalén. De manera que la profecía, en cuanto a la gran calamidad, se realizó antes de una generación. Muchos de los que los escucharon las palabra de Jesús fueron testigos de esta destrucción… sin embargo, los elegidos, es decir el pueblo cristiano, no pereció, sino que por el contrario marcó una nueva etapa de crecimiento en él. Es el axioma teológico conocido como el "YA, PERO TODAVíA NO".

"Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. Velen, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estén preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: "Mi señor tarda", y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes".

Dado que nadie sabe ni el día ni la hora, Jesús termina su discurso invitando a sus discípulos a permanecer fieles y a estar SIEMPRE PREPARADOS, pues su segunda venida será sorpresiva.

Podemos concluir que a la pregunta hecha por sus discípulos sobre cuándo será el fin del mundo y cuáles serían las señales para reconocer que el final está cerca, Jesús concluye diciendo: En cuanto al día y la hora: nadie lo sabe; y por lo que toca a las señales que lo precederán, la señal fundamental es que no habrá señales, será al improviso, por lo que hay que vivir siempre preparados.

EL APOCALIPSIS Y EL FIN DEL MUNDO

Uno de los temas que más han contribuído a crear una psicosis en el pueblo en relación al fin del mundo es el capítulo 20 del Apocalipsis en el cual se habla sobre el fenómeno ya mencionado anteriormente conocido como Milenarismo.

En este capítulo se ilustra la batalla apocalíptica entre Satanás, el pueblo de Dios y la victoria final de Dios sobre el demonio y el pecado por medio de Cristo.

Sin embargo si queremos entender correctamente lo escrito por san Juan, debemos recordar es que este libro usa de signos comunes en el lenguaje apocalíptico para instruir al pueblo, por lo que más que poner atención en los signos debemos concentrarnos en su contenido. Entre estos signos están el número mil, que en el lenguaje apocalíptico y en general en el lenguaje bíblico tiene un valor indeterminado: sirve para indicar algo que no puede ser medido, pues de alguna manera entra en el ámbito de la eternidad. Como ejemplo tenemos el pasaje citado por Pedro en su segunda carta (2Pe 3,8) en donde leemos que "Para Dios un día es como mil años y mil años como un día". Es decir, la manera como Dios cuenta el tiempo dista totalmente de nuestra sistema aritmético.

Por otro lado la vida y la muerte no están referidas precisamente a la muerte física sino a la muerte espiritual (preocupación principal de los apóstoles y de la primera comunidad en la que se leía este escrito), por lo que la primera resurrección se refiere al bautismo (paso de la muerte del pecado a la vida de la gracia).

La liberación de Satanás para que actúe libremente sobre la tierra, no tiene un tiempo definido pues sabemos que desde siempre su acción ha sido permanente buscando arruinar al plan de Dios y conducir al hombre a la total infelicidad.

La batalla a realizarse en Gog y Magog está referida a la profecía de Daniel, la cual según la literatura extrabíblica presenta la lucha escatológica del Mesías contra todos los enemigos de Dios. El autor la utiliza en sentido espiritual para presentarnos la ultima gran batalla entre el demonio y el pueblo de Dios, que en general está referida a la conversión. Para muchos estudiosos significa la lucha sostenida entre el pecado y la gracia, ya que ésta define la vida eterna.

La cita del Apocalipsis nos presenta el mal rodeando al pueblo en un lucha que parecería perdida por los bautizados. Sin embargo el autor busca recordar a todo cristiano que el hombre no vence por sus fuerzas sino gracias a la intervención de Dios; que la gracia finalmente vencerá sobre el pecado.

El final del relato nos presenta el juicio final en donde los hombres seremos juzgados sobre nuestras obras. Totalmente contrario al mal uso que se usa dar de este capítulo, el juicio no presenta una fecha ni un período definitivo. Esto hace que se mantenga la unidad de la Escritura en cuanto a que nadie sabe ni el día ni lo hora en que llegará el fina del mundo y que éste surgirá de improviso, precisamente cuando nadie se lo espere.

Con ésto en mente podemos decir que los períodos mencionados de mil años (vs. 3-6) no se refieren a fechas determinadas, por lo que nada tiene que ver con el fin de un milenio, ni tampoco con una sucesión de etapas sucesivas en la historia (más aún si consideramos que nosotros seguimos un calendario diferente al usado en tiempos de la primera comunidad).

Por otro lado que la batalla Apocalíptica usa términos propios de esta literatura para ilustrar la guerra que sostiene el cristiano contra el pecado, el demonio y sus secuaces y no a una batalla física al final del mundo (vs. 7-10). Y finalmente que aunque parezca que es el mal el que reina (estado actual del mundo???), Dios siempre actúa con poder para librar a sus hijos de las cadenas del pecado (vs.11-15).

LA PROFECíA EN LA IGLESIA

Podemos decir que con el Apocalipsis, se cierra lo que conocemos como "la Revelación Pública" de Dios a su pueblo. En ella está contenido lo que de manera UNIVERSAL y para todas las generaciones el hombre debe saber sobre Dios y sobre la historia y el desarrollo del proyecto salvífico de Dios para el hombre (cf. Jn 20,30-31). San Agustín decía: "Si con Jesús Dios nos ha revelado todo, ¿que más podría revelarnos?"

Ahora bien, la Iglesia reconoce que en determinados períodos de la historia y sobre todo en situaciones particulares que obedecen generalmente a un "tiempo y un espacio" determinados, Dios se ha manifestado a algunos hombres y mujeres para confortarlos e impulsarlos a continuar caminando en su camino de santidad, por medio de visiones y mensajes que pueden estar dirigidos a ellos mismos, a determinados sectores de la Iglesia, o incluso, a la Iglesia en general, pero los cuales tendrán siempre el carácter de un mensaje, o revelación PARTICULAR o PRIVADA.

Por otro lado debemos reconocer, que desde que la revelación pública se cerró, han proliferado multitud de "revelaciones" que no pertenecen al depósito de fe de la Iglesia, por lo que no pueden ser consideradas como una "enseñanza oficial" de nuestra fe. Esto ha hecho que la Iglesia como, madre y maestra, y siendo ella la depositaria de la sana doctrina, discierna sobre su autenticidad. Sólo para darnos una idea de lo que ésto ha significado a lo largo de la Iglesia, puede darse un vistazo a lo que conocemos como "Evangelios Apócrifos", los cuales se refieren a escritos sobre la vida y predicación de Jesús, la Iglesia, su doctrina etc., y que fueron escritos entre los siglos II y IV y los cuales, a pesar de su extendido uso y lectura en algunas comunidades particulares, fueron rechazados por el magisterio ordinario de la Iglesia como parte de la Revelación Pública.

Esto ha hecho que la Iglesia siempre esté atenta a estas manifestaciones, y que con gran cuidado las discierna para evitar daños en la fe de la comunidad (Cf. 1Tes 5,20-21). Entre los elementos de Juicio que ha mantenido de manera universal la Iglesia para las revelaciones particulares o privadas, permítasenos citar solo las más importantes.

a. En primer lugar una Revelación Particular o Privada no puede ser en contenido y sentido diferente (mucho menos contraria) a la revelación Pública. Esto, referido a una posible fecha dada por Dios para indicar el fin del mundo, se aleja y contrapone al Magisterio Ordinario de la Iglesia que como lo hemos visto más arriba, la Sagrada Escritura categóricamente enfatizar de manera unitaria que "nadie sabe ni el día ni la hora".

b. Por otro lado, la Iglesia reconoce que con Cristo ha llegado "la última hora" o "el final de los tiempos" (cf. Gal 4,4; Heb 1,1-2), los cuales no son provisionales sino PERMANENTES, de manera que en la "Era Cristiana" no podemos esperar nada que cambie ESENCIALMENTE las condiciones de nuestra salvación.

c. Las Revelaciones Privadas, no son dirigidas de manera universal a la Iglesia (todos los tiempos y todos los lugares), sino a una parte de ella sea en una situación particular o en un tiempo particular de la Historia. Esto hace que una revelación de hace 6 siglos o 3 meses pueda no tener validez actual; o si ésta fue dicha en Francia, no precisamente pueda o deba ser válida para América (esto aún dado el caso en que la Iglesia sancionara la validez de dicha revelación).

d. Ninguna revelación auténtica, amenaza y chantajea ni al vidente (al profeta) ni a la Iglesia con algún tipo de castigo si no hace lo que la profecía prevé. San Juan de la Cruz, decía que no hay ningún perjuicio para el vidente aun cuando una visión auténtica sea rechazada.

e. No se debe jamás olvidar (cosa que con frecuencia pasa con los promotores o amantes de todo este género de manifestaciones sobrenaturales) que Cristo se hace presente y se manifiesta de manera más segura y positiva en los pobres y en aquellos que sufren; y que los sacramentos, la gracia y la acción del Espíritu Santo es el lugar "ad oc" para la revelación y la intimidad con Dios que se revela como amor y consolación; finalmente que la Cruz es verdadera misericordia y la caridad el más grande los dones.

f. El hecho de que un lugar, por devoción popular sea visitado por miles de personas no consiste en una prueba de la autenticidad de la aparición, aun cuando en ella se puedan realizar prodigios maravillosos. La Iglesia recuerda con mucho cuidado las palabra de La Escritura: "El demonio se viste de ángel de luz" (2Cor 11,14) y reconoce que es capaz de realizar acciones milagrosas, por lo que SOLO LOS FRUTOS, ayudarán a reconocer la fuente de la revelación (cf. Mt 7,16).

g. Una verdadera profecía, más que una visión (al menos esencialmente), es una "palabra". En ésta no se muestra una fracción del futuro, sino que comunica algo que interpela al hombre buscando un respuesta amorosa departe de éste. Por ello, en sus detalles, esta comunicación será oscura, ya que busca, ante todo, presentar el sentido del futuro y que no sea le medio por medio del cual la persona pude protegerse; por eso deja el futuro en oscuridad para preservar la libertad del hombre en cuanto a la confianza hacia Dios. No es pues como si alguien hubiera ido al futuro e hiciera un reporte de lo que ahí vio, sino más bien es una "anticipación del futuro el cual permanece siendo "futuro"".

h. Finalmente, la Iglesia reconoce que dada la fragilidad del hombre, aun las revelaciones autorizadas por la Iglesia no está exentas de errores humanos, por lo que hay que ser muy cautos en su aplicación e interpretación.

DAñOS CAUSADOS POR LAS FALSAS REVELACIONES

Además de estas consideraciones para la verificación y discernimiento de las revelaciones, la Iglesia previene a los fieles sobre el gran mal que hace el "publicar" al margen del magisterio una "supuesta aparición" o "supuesta revelación".

Entre los más graves daños que realiza ésta es la desilusion, con la consiguiente pérdida de fe. Si por ejemplo se hace público, basados en una revelación privada, que el fin del mundo sucederá en tal o cual fecha y esto no sucede, la gente se siente engañada, y dado que el "supuesto vaticinio" fue presentado como una revelación de Dios, y a la cual ha resultado ser una mentira (o una equivocación en el mejor de los casos), ya que no sucedió como se había predicho, la comunidad (aquellos que hicieron caso y tuvieron por verdadera la profecía) se desilusionan y pueden llegar a pensar que el mismo Dios es quien miente, con la consecuente pérdida de la fe; o en los cazos en los que, por medio de una supuesta profecía se "amenaza" con un castigo el cual sobrevendrá si la gente no cumple lo solicitado por el "profeta", y resulta que lo profetizado no se cumple, la gente puede llegar a pensar que nunca pasará y dejará de trabajar en su santidad diaria, perdiendo la actitud de estar alerta.

Puede ser por otro lado, una excelente oportunidad del demonio para desviar la fe y la atención de la comunidad, de manera que el evento, la revelación, la visión, el lugar, los objetos se convierten en el centro de la fe. Ya no se habla de Cristo y de su Evangelio sino de lo que dice el vidente; se desarrolla una psicosis por recoger toda clase de objetos que se relacionan con el lugar. Infinidad de personas se retiran de la ortodoxia de la fe por "creer" en las supuestas apariciones o revelaciones, cayendo que tiene más poder un "cirio bendito" que una oración hecha con humildad y sencillez al Señor.

Si bien es cierto que la Iglesia reconoce que en las reliquias de los santos, usados como sacramentales, son instrumentos de Dios para aumentar la gracia, no debemos olvidar que en este tipo de evento no aprobados por el Magisterio de la Iglesia, los objetos cercanos a la aparición, las vestiduras de los videntes, la tierra del lugar de la supuesta aparición, etc., llegan a convertirse en "objetos mágicos" capaces de producir milagros, llegando incluso hasta el fetichismo, lo cual en no pocas ocasiones es hábilmente usado por los "vivaces" del momento para hacer negocio en perjuicio de la fe del pueblo.

Por otro lado, si ya de suyo el pueblo cristiano desafortunadamente no tiene mucho contacto con la Sagrada Escritura, este tipo de mensajes hacen que ésta se relegue dando prioridad al o a los menajes y considerándolos incluso más importantes que la misma Palabra de Dios.

Todo este tipo de prácticas y creencias dejan la puerta abierta para la desilusion y estropean la fe, sobre todo del pueblo sencillo que con facilidad se deja llevar por todas estas manifestaciones, por lo que para aquellos que sin discernimiento y consentimiento de la Iglesia promuevan dichas apariciones y mensajes SU ACCIóN SE CONVIERTE EN PECADO GRAVE al inducir al error a los hermanos.

En predicciones de tipo apocalíptico o escatológico se crea una psicosis infundada dañando la paz de la persona, y sobre todo lo más grave, haciendo ver a Dios como un ser VENGATIVO cuya mano está pronta para castigar, lo cual destruye la auténtica imagen de Dios, que es amor y misericordia, del Dios que es lento para castigar y pronto para perdonar (Sal 103,1-10).

En estas profecías o vaticinios se mezclan sutilmente la verdad y la mentira, la luz y las tinieblas, se da parcialidad, malos entendidos e interpretaciones equivocadas. Es tal el efecto negativo que puede llegar a causar una falsa profecía de tipo apocalíptico, que la psicosis producida por ella en las personas pude llegar a ser el elemento que hará finalmente que se cumpla lo predicho.

Un ejemplo de esto es el caso Y2K. Supongamos que un "vidente" profetiza que habrá una gran hambre debido a un colapso económico debido a lo que se conoce como el famoso "Y2K" en el cual se prevé que los sistemas cibernéticos se colapsarán y no habrá control en los sistemas financieros. Imaginemos a toda la gente que piensa que la profecía es verdadera, sacando su dinero del banco para "protegerse" de lo que esta falsa profecía está vaticinando. Esto causaría un desorden económico inmenso al descapitalizarse los instrumentos financieros, con lo cual se cumpliría la supuesta profecía, ya que si ésto sucede habría una serie de calamidades producto de la desestabilización financiera. De esta manera la misma gente en su pánico, realizó lo que no debía de haberse realizado. De manera que el futuro sucede no por que iba a suceder así sino porque fue forzado a que así pasara por los promotores de la falsa profecía.

Al principio de la cristiandad estaba en boca de todos que el fin del mundo estaba cerca, que Jesús llegaría de un momento a otro; esto estaba causando una serie de desórdenes en la vida de la comunidad, por ello san Pablo, escribiendo a los Tesalonicences les dice; "El que no quiera trabajar, que tampoco coma" (2Tes 3,10-11).

Por otro lado la Iglesia reconoce desde siempre la presencia de "adivinos" los cuales usando el poder de Satanás, el cual como ser espiritual tiene acceso (al menos a parte) al futuro y la historia, pueden revelar al menos parte de éste. Este tipo de adivinos son condenados por la sagrada escritura en donde leemos:

No hay presagio contra Jacob, ni sortilegio contra Israel. Según se le está diciendo a Jacob y a Israel: "¿Qué hace tu Dios?", Num 23,23 (Cf. Lev 19,26.31; Dt 18,9-14)

Por su parte la Iglesia en el Canon 2325 condena a todos aquellos que practican la adivinación, por lo que los cristianos no deben participar en ninguna de estas prácticas ni sesiones (DZ 2182), mucho menos cuando se convierte en algo sistemático dando lugar al Ocultismo.

Lógicamente, aunque en principio se presenten dichas profecías o adivinaciones con una máscara de fe y religiosidad cristiana, lo único que buscan es la destrucción de los que ingenuamente o predeterminadamente los siguen y creen en lo revelado. Al aceptar y creer lo único que hacen es abrir la puerta del corazón a doctrinas malvadas que terminarán destruyendo la vida de los que creen en ellas y la de sus seres queridos.

Las profecías divinamente inspiradas manifestarán siempre a Dios como el Señor de la historia, incluso en momentos de oscuridad. Este tipo de profecías nos dirán que aun en las situaciones más desesperantes por las que pueda pasar el mundo y el mismo Reino de Cristo, ésto no significa que Dios ha perdido el control de la historia, sino que aún estas situaciones están contempladas en el proyecto de amor de Dios trazado desde el principio, y en donde Dios triunfará en medio y a pesar de nuestras debilidades. La profecía divina nos advertirá siempre sobre el "optimismo" mundano, contra la "manía" del progreso y la "utopía de realizar en esta tierra un reino de éxtasis. Por ello siempre deja en penumbra el futuro. La profecía auténtica nos invita siempre a la penitencia, a la conversión a la oración, a confiar en la victoria de Cristo y a esperar con confianza en la misericordia y el amor eterno de Dios.

Podemos decir que la auténtica profecía, la que tiene como origen a Dios, no nos dirá nada ESENCIALMENTE nuevo y que no esté ya contenido en la Escritura, por lo que ésta se convierte ante todo en un RECORDATORIO más que en una advertencia.

LAS FALSAS PROFECíAS MODERNAS

A. La Salette

Una de las fuentes de terror que han proliferado en todo el mundo son las falsas profecías de la "Salette". Estas se refieren a una supuesta aparición ocurrida en la Montaña de "la Salette" en los Alpes franceses en 1846 a unos jovencitos llamados Melanie y Maximin.

Si aplicamos los criterios dados con anterioridad para el discernimiento de las profecías y sin querer hacer en este momento un análisis completo y exhaustivo de este mensaje, nos encontraremos primeramente con que en ella se da el chantaje espiritual de parte de La Santísima Virgen María quien dice, lo cual es inaceptable el hecho de que María llegar a decir:

Si lo recogido se echa a perder, la culpa es sólo vuestra.

En lugar de promover la misericordia infinita de Dios y la confianza en Jesús expresa:

Dios abandonará a sí mismos a los hombres y enviará castigos... La sociedad se encuentra en vigilia de terribles flagelos.

El mensaje propone una fecha totalmente arbitraria para la liberación de Satanás, lo cual está en total referencia al milenarismo:

En el año 1864 Lucifer será liberado de sus ataduras del infierno junto a un gran número de demonios y éstos abolirán la fe, incluso en las personas consagradas a Dios

Ya hemos dicho cómo el Anticristo es una figura presente en el mundo desde el principio de la cristiandad, pues está referido a todo aquel que atenta contra el Reino de manera sistemática y del cual ya san Juan daba testimonio en su primera Carta. Sin embargo la vidente afirma que la Virgen le dijo:

Será en ese tiempo cuando nacerá el Anticristo

Por lo que toca a la credibilidad y la vida de santidad de los videntes nos encontramos con que Melanie después de recorrer 4 órdenes religiosas finalmente fue expulsada de la última. Por lo que toca a Maximin, llevó una vida bastante variada (seminarista, empleado, estudiante de medicina, etc.) y murió precisamente justo cuando finalmente había decidido ser sacerdote. Antes de esto, había preparado un licor llamado "Salettine" en cuya etiqueta estaba una fotografía de él mismo (soberbia???).

Esto nos ayuda a entender porque esta supuesta aparición lo mismo que su mensaje fue condenado por la Santa Sede en repetidas ocasiones. La primera por medio de dos cartas del Cardenal Caterini inmediatamente después de la publicación de los escritos sobre las predicciones en 1879. Posteriormente y de manera ya oficial en 1901 y 1907 a propósito de la aparición de los dos libros de Gilbert Combe sobre "El Secreto de la Salette" (AAS xxxiii [1900-1901], p 667; xl [1907] p.271) La más explícita y severa prohibición fue publicada en 1915. Por este decreto cualquiera que escriba sobre este asunto de cualquier manera sería sujeto de castigo por parte de la autoridad eclesial (AAS vii [1915], p.594). A pesar de ello se han continuad publicando libros.

Revisando los nuevos supuestos mensajes de la Virgen y sobre todo el mensaje que ha estado circulando por diversos medios (y del cual ya hablé y expliqué con anterioridad) sobre el supuesto "III Secreto de Fátima" nos damos cuenta, como ya lo dije, que éste es un "colage" de profecías no aprobadas por la Iglesia, que tiene como fuente principal el mensaje de la Salette.

Este tipo de mensajes lo único que hace es alarmar a la comunidad cristiana con supuestas profecías y vaticinios totalmente falsos que solo obedecen al espíritu milenarista con el cual el demonio se divierte con nuestra angustia. Por ello no se puede catalogar sino de una acción, si no diabólica sí perversa, la distribución y publicación de todos estos mensajes.

B. Nostradamus

Otra de las fuentes en las que se ha nutrido el "falso profetismo" así como las falsas expectativas apocalípticas y escatológicas en las mentes de los amantes del fatalismo, sobre todo a propósito del Fin del Mundo, son las "Profecías de Nostradamus".

Michel de Notre-Dame, como se le conocía, nació en 1503 y murió en 1566. Estudió humanidades en Avignon Francia y se graduó como médico. Sin embargo se puede decir que casi no ejerció esa profesión dedicándose, como él mimos reconocerá, al estudio del ocultismo. (El mismo admitía que el método que había usado para obtener la información contenida en su profecías era condenado en la Biblia). Se reconocía como Católico, sin embargo enseñaba astrología y practicaba la magia, el ocultismo, la astrología y la alquimia. En 1555 publicó sus famosas profecías en la cuales vaticinaba el fin del mundo para el año 3797.

Sus seguidores han utilizado como elementos de publicidad y credibilidad las "profecías" hechas por Nostradamus sobre la elección del papa Sixto V, así como el inicio de la Segunda Guerra Mundial, así como el hecho de que ésta sería dirigida por Hitler. Sin embargo, hay suficiente literatura sobre estas predicciones que prueban que lo que profetizó Nostradamus pudo o puede ser aplicado no solo a estos casos sino a un sin número de situaciones y personajes de la historia.

El caso que más se ha argumentado es el de la elección del Papa, la cual se originó en una visita a Ancona del "vidente" quien mientras caminaba se topó con un grupo de franciscanos y arrodillándose delante de uno de ellos le pidió que lo bendijera. Cuando sus compañeros le preguntaron que por que había hecho esto les dijo: "Debo inclinar mi cabeza y arrodillarme delante de su santidad". Entre las explicaciones que se han dado ha este suceso están el que efectivamente haya sido una revelación. Sin embrago, la Iglesia ha dudado siempre que esta haya sido dada (si es que efectivamente fue) por Dios. Recordemos que los demonios venían y se postraban delante de Jesús y lo reconocían como "El santo de Dios" (cf. Mc 1,23-24). De manera que una de las posibilidades es que haya sido revelado por Satanás ante la santidad del monje. La otra posible explicación es que, aprovechando la ocasión y ante la humildad del franciscano, y buscando congraciarse con la Iglesia que siempre lo tuvo bajo sospecha por hechicería, haya hecho este "acto de humildad" ante la humildad del monje , que finalmente sería después electo papa. De manera que no profetizó absolutamente nada, sino que quienes después han publicado esta anécdota la han considerado como profecía siendo que ésta no habría sido la intención de Nostradamus, sobre todo si consideramos que este monje fue electo papa 19 años después de la muerte de Nostradamus, cuando ya se le tenía como un profeta.

Charles Ward, un prominente escritor decía en 1891: "Nostradamus preparó todo para hacer creer a la gente que tenía un don que en realidad no poseía. Encontró mucho más lucrativo la adivinación que la práctica médica (lo cual continúa pasando desafortunadamente aun en nuestros días). Se aprovechó de la increíble ignorancia de la Edad Media en la cual la superstición del público era ilimitada". Por lo que podemos decir que en realidad, para Nostradamus la adivinación, se convirtió en un lucrativo modo de vivir (como atestiguan todas sus relaciones con las cortes y los altos y ricos funcionarios de diversas partes del mundo que lo tuvieron como un verdadero profeta, como un "iluminado").

Sería imposible en este escrito tratar todo lo referente a Nostradamus y sus "profecías", por lo que, como hicimos sobre el profetismo en general, quisiera proponer a su consideración las 7 reglas que siguen (aún hoy en día) los astrólogos y adivinos para hacer sus predicciones. Esto servirá como marco de referencia para juzgar sobre la veracidad que se puede esperar de las profecías de Miguel de Nostradamus.

Es conocido de todos los astrólogos y psíquicos que existen 7 reglas para ser "exitoso" y alcanzar fama como vidente o profeta:

La primera es: "Hacer demasiados predicciones y esperar que al menos una de ellas se convierta en realidad. Si esto sucede, entonces hay que hacerle mucha publicidad e ignorar todas las otras". Sobre este primer elemento, en 1969 se hizo una investigación en NY analizándose las predicciones de los mayores "psíquicos" los cuales habían hecho 364 predicaciones, de las cuales en un periodo de 4 años solo 4 se realizaron. Esto quiere decir que el 98 estaba equivocado. Sin embargo hasta la fecha estos "psíquicos" están aun en el "negocio". Si consideramos que Nostradamus hizo más de 1000 predicciones, en un modo totalmente ambiguo es posible que algunas de ellas encuentren algún acomodo, dándole renombre como profeta.

La segunda regla: "La predicción debe hacerse de la manera más vaga y ambigua posible". De manera que cada declaración pueda releerse en cada época de la historia con una nueva posibilidad de acertar. En este renglón Nostradamus podemos decir que fue un verdadero maestro.

Solo para mencionar una que le dio gran fama, mencionamos el caso de un cáliz que fue robado en 1568 de una catedral y sobre el cual Nostradamus profetizó diciendo: "No teman, en breve tiempo el cáliz será recuperado, si no, tengan por seguro a los ladrones les espera un destino infeliz".

En este pasaje se ve claramente que en realidad no dice nada en concreto y deja abierta la puerta para que cualquier cosas que suceda, se pude argumentar: "Esto fue lo que dije", ya que si se recupera el cáliz se cumpliría lo profetizado, si no entonces también se cumple pues no dice si los ladrones sufrirán o a manos de la justicia o a manos de Dios. Sobre el caso, debemos decir que no se tiene ningún registro de que haya sido encontrado el cáliz, ni tampoco noticia alguna de los ladrones.

La tercera regla es: Usar demasiados simbolismos, metáforas, imágenes de animales, nombres, iniciales, pues ésto permite que puedan aplicarse a una infinidad de situaciones por los creyentes. En Nostradamus, por ejemplo en el caso del incendio de Londres (1666), el símbolo usado para identificar a Inglaterra fue "el León", el cual, sin embargo pude significar también realeza o incluso la ciudad de León en Francia, etc. De manera que cada uno y en diferentes tiempos pude darle una interpretación que se acomode a sus propósitos o necesidades.

La cuarta regla es: "Cubrir las situaciones en ambos sentidos (ganar - perder) y luego cuando se "cumple" la predicción señalar el ganador como la verdadera intención de la profecía". Esto hace que las profecías de Nostradamus en cualquier sentido que se cumpla siempre habrá "tenido razón" como ya lo mencionábamos más arriba.

Quinta regla: "Hay que darle crédito a Dios por el éxito en la adivinación y echarse la culpa de las cosas que no fueron transmitidas correctamente "de parte de Dios"". De esta manera se prepara siempre la huída y se tiene a la mano una buena salida. Sobre todo se gana crédito con la gente ignorante y de fe débil. Si se cumple, es que era de Dios si no, pues entonces fue que el "Psíquico" no supo comunicar "correctamente" lo que Dios "claramente" le decía.

Sexta regla: "No importa cuantas veces te equivoques… continúa adelante; los seguidores no se darán cuenta de tus errores y continuarán siguiendo tus palabras". De todas las "profecías" que hizo en vida Nostradamus, la inmensa mayoría no se cumplieron, ni se han cumplido, sin embargo su fama como profeta se extendió como reguero de pólvora en medio de una sociedad supersticiosa y al margen de Dios.

Séptima regla: "Profetizar catástrofes; éstas son más fácilmente recordadas y adquieren gran popularidad entre el pueblo". En medio de un lenguaje confuso, el predecir calamidades, que siempre asustan a la gente y por ella la mantienen atenta, facilita la adaptación de la profecía a cualquier clase de catástrofe. Esto te hace ganar popularidad y credibilidad.

Si analizamos críticamente los escritos de Nostradamus, así como los supuestos cumplimientos de sus profecías, nos daremos cuenta que supo usar estos principios con gran maestría y además se encontró con el medio propicio para que sus escritos se difundieran con gran rapidez y él mismo alcanzara gran popularidad sobre todo en la Corte de Francia, entre los ocultistas, psíquicos y entre la gente que busca el conocimiento al margen de Dios.

CONCLUSIóN

Creemos que con lo que hemos expuesto, nos debe quedar claro:

PRIMERO: Que NADIE, sabe la fecha en que llegará el final de mundo.

SEGUNDO: Que este final, para los que creemos en Cristo, será el momento más glorioso de nuestra vida, pues marcará definitivamente el reinado de Cristo y la eternidad que compartiremos con El, los que hemos permanecido fieles a su Evangelio.

TERCERO: Las profecías privadas, lo mismo que las visiones, deben ser discernidas por la Iglesia a fin de evitar confusiones. Toda profecía que se hace pública al margen o contrariamente al discernimiento de la Iglesia debe considerarse como falsa. Los promotores de ésta cometen pecado grave por atentar contra la fe de los hermanos, sobre todo de los más débiles y pequeños.

CUARTO: Las profecías de Nostradamus lo mismo que las profecías de "la Salette" son escritos no acreditados y condenados por la Iglesia, que lo único que buscan es arrancar la paz del corazón, creando angustia y temor en el pueblo de Dios, por lo que deben considerarse como una acción demoniaca.

Amados hermanos, nos preparamos para iniciar un nuevo milenio, una nueva oportunidad como nos lo ha hecho ver el Papa Juan Pablo II (TMA), para convertirnos a Jesucristo y a su Evangelio; para enmendar nuestros errores, tanto los públicos como los personales; para crecer en la fraternidad, en el amor, en la caridad, en la construcción de un mundo más justo y pacifico; en fin una nueva oportunidad para mostrarle a Dios que lo amamos y que confiamos infinitamente en su amor que salva, en su poder que construye en nosotros el Reino de los Cielos.

Convirtámonos no en profetas de la fatalidad sino como María, en profetas del amor. Volvamos nuestra mirada a la Mujer que con su Sí total y definitivo hizo posible la salvación para toda la humanidad, hacia la Mujer que con alegría visita a su primera para hacerle saber que el Reino es ya una realidad en su seno y darle gloria a Dios con su vida; hacia la Mujer, que es capaz de entregar lo más valioso y preciado de su vida para que la salvación se actúe, aunque con ello se le atraviese el corazón y se parta en mil pedazos; hacia la Mujer de la fe inquebrantable que no necesita de pruebas para creer que Jesús ha resucitado pues le basta su palabra; finalmente hacia la Mujer que en compañía de los apóstoles supo esperar que las promesa del Señor se realizarán y unida a la oración de la Iglesia pidió con ahínco que el Espíritu de Dios, de la cual ella gozaba en su plenitud, se derramara sobre toda creatura par renovar al hombre y al mundo.

Sí hermanos, María tiene todavía mucho que decirle al mundo, pero lo que tiene que decirle está en las páginas del Evangelio. Imitémosla, amémosla y busquemos como ella, hacer todo por Jesús y para Jesús. Ella no es portadora de mensajes terroríficos sino del amor de Dios.

Que Jesús, el Señor del tiempo y de la historia, nos conceda iniciar un nuevo milenio vivido en el amor y la fraternidad; que nos dé la plenitud de su Espíritu para que el mundo, viendo nuestras buenas obras, dé gloria al Padre celestial; y así, unidos en un solo corazón, seamos testigo de su misericordia en la tierra hasta el día en que su gloria irrumpa de manera definitiva en nuestra historia y podamos ser todos una sola cosa en Dios por toda la eternidad.

Como María, todo por Jesús y para Jesús.

Ernesto María, Sac.

9 de agosto de 1999

Bibliografía selecta sobre los diferentes temas tratados:

ACHTEMEIER P.J., "In Apocalyptic Shift in Early Christian Tradition: Reflections on Some Canonical Evidence", CBQ, 45 (1983), 231-48

ALLISON D., "The eschatological Jesus: Did He believe the end was near?, Bible Review, 12(5,96), 34-41; 54-55

AUNE D.E., "The Significance of the Delay of the Parousia for Early Christianity", en G. F. Hawthorne, ed. Current Issues in Biblical and Patristic Interpretation, Studies in Honor of Merrill C. Tenney, Eerdmans, Grand Rapids 1975, 87-109

BEEGLE D.M., Prophecy and prediction, Pryor Pettengill, Ann Arbor MI 1978,

BRINK J.E., The second sermon on the mount Matthew 24 and 25, High Road Pub, N.S.W., Australia1974,

BROWN S., "he Matthean Apocalypse", JSNT, 4(1979), 2-27

BURKITT F.C., Jewish and Christian apocalypses, Oxford University Press, London 1914,

CARLIER L. histoire de lApparition de la mère de Dieu sur la Montagne de la Salette, Tournai 1912.

CONGAR M.J., "La crédiobilité des révélations privées", La vie Spirituelle 53(1937), supl, 29-48

CRSANI B., LApocalisse e lapocalittica del Nuovo Testamento, Bologna 1997.

DAVIES W.D., The background of the New Testament and its eschatology, University Press, Cambridge NY 1964,

DE GUIBERT J., Theologia spiritualis ascetica et mystica, Rome, <1952.

FARGES A., Les phénomènes mystiques distingués de leurs contre-façonsnumaines et diaboliques, Paris 1923.

GUERRA M., Diccionario Encicopedico de las Sectas, Madrid 1998

GUILLAUME A., Prophecy and Divination among the Hebrews and Other Semites, London, 1938.

HOLSTEIN H., Les Apparitions Mariales: Maria, études sur la Sainte Vierge, sous la direction dHubert du Manior V, Paris, 1958, pp. 755-78.

KAESTLI J.D., Leschatologie dans loeuvre de Luc. Ses caractéristiques et sa place dans le développement du Christianisme primitif, Labor et fides, Genève 1969,

LEONI E., Nostradamus and His Prophecies. New York, 1961.

LEROY E., Nostradamus-Ses Origines, Sa Vie, Son Oeuvre, Bergerac 1972.

LEVERT L.E., The Prophecies and Enigmas of Nostradamus, NJ 1979.

LEWINSOHN R., Science, Prophecy and Prediction, New York 1961.

LEWIS C.S., Miracles, London, New York, 1947.

MARECHAL J., "Vraie et fausse mystique" in Nouvelle Revue Théologique 67(1945), pp. 885-903.

MARECHAL J., études sur la psychologie des Mystiques, Bruges-Paris, 1938

RAHNER K., Visión and Prophecies, NY 1963

ROBERTS H.C., The Complete Prophecies of Nostradamus, New York 1947.

SCHLOSSER L., La Vie de Nostradamus, Paris 1985.

SCHUMAKER W., The Occult Sciences in the Renaissance, Berkeley 1972.

THORNDIKE L., History of Magic and Experimental Science New York 1941.

VANI U, Apocalisse, Brescia 1979

VOS G., The Pauline eschatology, Eerdmans,, Grand Rapids Mich. [1961].

]]>