Lunes 17 de Julio, 2017      

Uno de los problemas graves que tenemos que afrontar con el avance de la tecnología y nuestro ser pecador, es que con ella avanzan también formas más refinadas de destruirnos entre nosotros. El Internet y su inmenso poder de comunicación, el cual en sí mismo es bueno, hoy se ha convertido en una forma de destruir la vida de las personas con maneras cada vez más refinadas de ataque. El Bullying cibernético es hoy una realidad que destruye las familias y la vida de mucha gente, pues es usado por  cobardes que sin revelar su identidad postean calumnias de las personas difamándolas y haciéndolas perder muchas veces hasta su identidad. Las nuevas redes sociales que hoy proliferan en el medio, van permitiendo que incluso los niños puedan hacer uso de estos medios para vengarse de compañeros de estudio, de amigos que consideran desleales, etc. inventando toda clase de mentiras sin que nadie sepa quién posteó la calumnia.
Niños que escriben a nombre de otros, robando su identidad, ofensas hacia otras  personas para crear enemistades entre éstas  y sus amigos y conocidos  y subiendo fotos alteradas en photoshop, etc.. Esta es una de las grandes calamidades que tenemos que empezar a conocer y a afrontar, pero especialmente que nos alertan a los padres de familia para tener más control del internet en casa y en los celulares que usan los hijos; y a los cristianos en general para saber que esto existe y que no todo lo que vemos en las redes sociales es verdad, pues puede ser simplemente una venganza que alguien cobardemente realiza a través de estas redes sociales.
Quiero por este medio, advertir a los jóvenes de no participar en redes sociales en las que no hay una identidad clara de con quién se participa en la red, pues esto no sabemos qué es lo que puede traer consigo. Por otro lado invitar a todos a utilizar  estas redes de comunicación social de una manera discreta y sobre todo cristiana. A no subir pornografía ni conversaciones que no le son propias a un cristiano; a no visitar sitios que pueden poner en peligro nuestra integridad, nuestra castidad y nuestra vida conyugal. Muchos matrimonios se han destruído irreversiblemente por conversaciones que comienzan con lo que parecería ser un juego y terminar con la ruptura definitiva del matrimonio.
Recuerden que todo lo que se pone en una red social no sabemos quién lo podrá ver y qué uso se podrá hacer de ello. El internet es muy bueno pero puede ser usado hábilmente por el demonio para destruir nuestras vidas, nuestras familias y nuestra sociedad. ¡CUIDADO!